“Lo que nosotros estamos haciendo, dado que el sistema político nos ha dado la espalda durante los últimos tres períodos para crear una Universidad de la Educación autónoma y cogobernada, es apostar a mostrar que estamos en condiciones de ser una universidad, de todas formas”. Así explicó a la diaria Rosana Cortazzo, integrante del Consejo de Formación en Educación (CFE), los últimos cambios en el estatuto docente que modifican la estructura de trabajo del CFE. En marzo de 2020 se comenzará a trabajar con una visión universitaria que contemple “cargos docentes” en vez de docentes con horas de aula y de departamento, aunque advirtió que durante los primeros tiempos convivirán ambas estructuras. El cambio implica, entre otras cosas, que los docentes deberán cumplir con las tres funciones universitarias: enseñanza, investigación y extensión.

Los docentes de magisterio, profesorado y educación social de todo el país están divididos en siete grados, y el paso de un nivel al otro se da principalmente con la antigüedad. Cuando se aplique el estatuto modificado habrá cinco grados y el pasaje se dará mediante concursos que contemplarán, sobre todo, la formación continúa. Cortazzo detalló: “Todos los que ya somos efectivos o interinos en el CFE vamos a integrar el grado 2, pero ese grado tiene compensación por antigüedad, por lo que la remuneración queda igual. Luego, si quisiéramos concursar por un grado 3, habría un aumento salarial”. Esto garantiza las condiciones laborales de los docentes y presenta un desafío para el próximo presupuesto: “Desde el punto de vista económico, esto no significa cambios, pero sí tenemos que proyectar la necesidad de hacer concursos para grados superiores, y eso implica un aumento presupuestal”, agregó Cortazzo.

El perfil del grado 1 se proyecta como una persona que recién egresa de su carrera de grado e ingresa a la tarea docente en formación en educación. Esa es una diferencia con el estatuto que rige actualmente, que demanda varios años de experiencia en el campo antes de asumir un cargo en el CFE. Otra de las diferencias fundamentales está en la participación estudiantil. Ahora los estudiantes del CFE pueden dar su opinión sobre el desempeño docente, pero eso no tiene ninguna contrapartida; a partir de estos cambios, la evaluación de un docente incluirá la postura de los estudiantes.

El nuevo estatuto señala que los docentes interinos no podrán permanecer en esa condición por más de tres años. Actualmente, unos 300 de los 3.200 docentes del CFE son efectivos, mientras que la mayoría de los restantes son interinos. “Iniciamos un proceso de concursos, dimos respuesta a una demanda histórica que había en el CFE, sobre todo en las áreas específicas que tienen que ver con la formación en educación, vamos a ver cuáles son los resultados finales de este proceso, pero ya estamos planificando que para 2020 tenemos que hacer nuevas convocatorias, y hay que planificarlo presupuestalmente, con una visión estratégica, para que la mayor cantidad de docentes logre tener la condición de efectividad”, comentó la consejera.

Uno de los puntos que llevó más tiempo consensuar fue la formación equivalente. A partir de 2020 cualquier docente que quiera tener un grado 3 en el CFE deberá contar con título de posgrado, pero no hay mucha oferta pública en el área. Sin embargo, abundan los cursos de formación permanente en la órbita de la Administración Nacional de Educación Pública. El acuerdo al que llegó la mesa consiste en convalidar como posgrados aquellas formaciones con más de 1.200 horas de trabajo.

La consejera explicó que con estos cambios actúan dentro de lo que se les permite: “Buscamos cambios estructurales en la organización del trabajo docente que muestren que estamos en condiciones de ser universidad, que tenemos docentes que son efectivos, que concursan, que pueden ascender a un grado académico por tener postitulaciones, que tenemos la posibilidad de desarrollar la enseñanza y las otras funciones universitarias. De eso se trata este cambio”.