Ya nadie pone en duda que la enseñanza del inglés es una de las competencias importantes de cara al futuro. En esa línea, la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) se puso uno de los objetivos más ambiciosos de la región: Uruguay Plurilingüe 2030. El plan que impulsa la Dirección de Políticas Lingüísticas de la ANEP propone que dentro de 11 años, al terminar su paso por la enseñanza media, los uruguayos tengan un muy buen nivel, no sólo de español como lengua materna, sino también un nivel B2 en inglés (el que se alcanza con el First Certificate) y un buen nivel en otra lengua extranjera a elección.

Para que los estudiantes alcancen ese nivel de inglés en el último año de bachillerato es que Uruguay aumentó las exigencias a los docentes de la materia, y eso es algo que destaca el último informe de Diálogo Interamericano, una red de tomadores de decisiones de América Latina y el Caribe que busca generar insumos para el cambio político. Una de las iniciativas de la red busca evaluar y asesorar sobre la enseñanza de inglés en el continente; ya en 2017 habían publicado una investigación sobre el aprendizaje de ese idioma y ahora presentaron una segunda parte de esa investigación con el relevamiento sobre los docentes y la enseñanza del inglés en cuatro países: Chile, Costa Rica, Panamá y Uruguay.

Según explicó a la diaria Aldo Rodríguez, coordinador de Políticas Educativas de la ANEP, la invitación a participar enel relevamiento fue abierta, pero sólo esos cuatro países accedieron. Esto implica que los resultados no se pueden generalizar, pero sí brinda buenos insumos para la comparación y el crecimiento mutuo entre los países participantes.

En detalle

Varias de las políticas uruguayas fueron destacadas como ejemplo en el informe que se presentó la semana pasada. Una de ellas fue la meta de que todos los docentes tengan un nivel C2 (el que se obtiene con el examen Proficiency) para 2030. En esta línea, el informe señala que Uruguay exige que todos los docentes de inglés de las escuelas primarias tengan un certificado C1 (el examen de este nivel es el Advanced, conocido como CAE) y los profesores de secundaria un certificado C2, aunque subrayan que “no se han realizado evaluaciones a nivel nacional del dominio de los docentes en el idioma” (ver gráfico).

La contracara de esta alta exigencia es que no alcanzan los profesionales con formación docente para cubrir todas las demandas necesarias. En Uruguay, 68% de los docentes de inglés posee títulos de enseñanza, mientras que en otros países, como Costa Rica, donde no hay exigencia de nivel de inglés para entrar a la carrera docente, 99% de los instructores de inglés tienen formación en enseñanza (ver gráfico).

En el informe señalan: “Un estudio de 2017 sobre la enseñanza del inglés en Uruguay, al citar un reporte interno de 2016, llegó a la conclusión de que los docentes de inglés, en comparación con el cuerpo docente en general, tienen los niveles más bajos de certificación de todas las áreas. La carencia de docentes certificados obligó al órgano de supervisión de educación secundaria a cubrir más de la mitad de los cargos vacantes con profesores que no tenían una formación apropiada”. Rodríguez confirmó estos datos y señaló que cada vez son más los docentes que egresan de los institutos de formación docente de todo el país.

El informe señala que en Uruguay el cuerpo de docentes de inglés representa 5,8% del total de educadores y la mayoría se concentra en el nivel secundario, algo que es una particularidad en comparación con los demás países, donde los docentes de inglés se concentran en primaria. Según el informe de Diálogo Interamericano, esto se debe “en parte al hecho de que la educación primaria tiene una cantidad más nutrida de inscripciones, pero también es probable que esto sea un indicio de que, en lugar de considerar el inglés como una materia “especializada” que debe ser enseñada a nivel de secundaria, se ha mantenido un escenario en el que muchos estudiantes de América Latina tienen su primer contacto con este idioma en la escuela primaria”.

Por otra parte, el informe explica que en Uruguay 19,1% de los docentes de inglés también son profesores de otras materias. En los otros países que abarca el estudio este porcentaje es mucho mayor: en Panamá, 26,6% debe enseñar otra materia.

Recomendaciones

Los especialistas hicieron una serie de recomendaciones para los países, pero la mayoría de ellas son iniciativas que Uruguay ya sigue: establecer metas de dominio o competencia para los docentes y certificar sus habilidades, desarrollar políticas públicas para docentes que no cumplen con los requisitos de certificación, evitar contratar docentes que no cumplan con los estándares, y apoyar a las instituciones de capacitación docente inicial.

Hay dos puntos en los que Uruguay podría mejorar: que los docentes de inglés no sólo tengan buena formación en el idioma, sino también formación pedagógica, y pensar formas creativas para la enseñanza de inglés en tiempos modernos, aunque en ese punto ya se destaca el programa de Plan Ceibal, que utiliza videoconferencias para llegar a todo el país.