En octubre de 2012 el entonces presidente, José Mujica, decidió que Wilson Netto, quien era director general del Consejo de Educación Técnico Profesional (CETP-UTU), pasara al frente del Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). Tres quintos de los senadores de ese entonces aprobaron su nombre, y cuando en 2015 Tabaré Vázquez lo mantuvo en el puesto, se volvieron a levantar las manos. Sus poco más de siete años dirigiendo la educación uruguaya han hecho que se ganara críticas y halagos por partes iguales; el futuro responsable del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) le recrimina no haber mejorado la calidad educativa, mientras que la actual jerarca de esa cartera lo denominó “el José Pedro Varela del siglo XXI”.

En entrevista con la diaria, Netto –que a partir del año que viene vuelve a su cargo de director del Departamento de Física del Instituto Tecnológico Superior– reflexionó sobre cómo deja la ANEP, qué se hizo y que quedó en el debe, y repasa en una línea de tiempo de preguntas y respuestas algunos de los momentos más álgidos de su administración: la renuncia de dos directores generales de Secundaria y dos jerarcas del MEC, el arribo de Eduy21, las críticas al Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed) y el decreto de esencialidad de la educación.

Presente: Mover la aguja

Has dicho muchas veces que lograron “mover la aguja” en educación, pero se plantearon metas que no se alcanzaron. ¿Creés que fueron metas muy ambiciosas?

Todas las metas cuantitativas que nos propusimos cierran en el margen de lo presentado, menos una: el egreso en educación media superior, que es de las más importantes. No hay ningún indicador que no haya mejorado; es verdad que queríamos que más gente promoviera de la educación media y no se llegó, pero sí se mejoró. Las metas no están tan lejos de lo que nos propusimos, y eso que cuando las definimos tuvieron un componente político muy importante, los equipos técnicos proponían metas más bajas de lo que terminamos expresando, presionamos para avanzar y mejorar. Hay que seguir trabajando. Hemos avanzado mucho en inclusión y nos falta un porcentaje, pero para incluirlo se necesita un esfuerzo mayor del que hemos hecho hasta ahora. Por otro lado, tenemos mejores condiciones de educabilidad: infraestructura, presencia docente, equipamiento, mayor información y formación, cosas que son a favor.

También se trabajó mucho en cambiar el concepto de repetición y tender a eliminarlo. Primaria publicó que está en el mínimo histórico.

En Primaria hace muchos años se trabaja con el centro en el niño y su desarrollo, y no tanto en las disciplinas que el maestro tiene que trabajar. En educación media es un proceso que se está dando, pero los docentes se formaron y hay una cultura institucional centrada en la disciplina y no en el acompañamiento integral al joven. El problema que notamos con la repetición es que un chiquilín repetía en primer año de media, al año siguiente no había ninguna novedad, repetía de nuevo, y después abandonaba; todos los esfuerzos que hacemos después para encontrarlo y reubicarlo son impresionantes, es mejor un proceso más arduo de acompañamiento.

La típica respuesta es: “Los están pasando sin que logren aprender”.

Para mí no tiene sentido esa expresión; hay que indagar por qué no aprende, ese es el desafío profesional de los docentes. La repetición no actúa como una herramienta pedagógica, no es que la persona repite y después se supera. Para aprender hay que ir a estudiar todos los días, hay que tener un ámbito adecuado, con un conjunto de situaciones resueltas desde la parte social, y también es cierto que con lo que se encuentra el joven en la institución es lo que le posibilita continuar ese proceso. Hay que promover que la gente esté adentro, y que aprenda dándole sentido al conocimiento.

¿Hiciste de todo eso una política de la ANEP?

Cuando comenzamos a trabajar vimos que había una serie de programas, pero muy relativos, en algunos lugares, con algún número de alumnos por centro. Nosotros cambiamos programas puntuales por políticas generales y no hay que volver atrás. Estudiamos los dispositivos de los distintos programas que se venían desarrollando, vimos qué potencialidad tenía cada uno y cómo podíamos recoger esos dispositivos y con ellos construir una política universal. Teníamos varios modelos, pero podemos hablar de dos extremos: mejorar las condiciones de educabilidad por medio de gobernanzas y formas de organización distintas, o hacer un seguimiento de las trayectorias educativas que nos dejaran en evidencia las dificultades para poder abordarlas, y así transformar la estructura. Optamos por el segundo camino con el seguimiento de trayectorias, que mostró que cuando nos acercamos a cada estudiante con un acompañamiento adecuado, el tránsito por el sistema es más fluido y se detectan muchos problemas que el estudiante vive fuera del ámbito educativo.

“El MEC tiene que tener un rol coordinador y punto”

2019: Diciembre-noviembre. Gana las elecciones nacionales Luis Lacalle Pou y se confirma a Pablo da Silveira como futuro responsable del MEC.

Pablo da Silveira ha dicho que le va a dar un nuevo impulso al MEC y que, sin que se pierda la autonomía de la educación, el ministerio va a tener otro rol. ¿Cómo lo ves?

Creo que la ANEP debe tener autonomía y eso la salvaguarda de un montón de cosas, el MEC debe tener un rol coordinador y punto. En realidad las situaciones a resolver no están en los formatos de gobernanza que se puedan planificar; aunque no digo que esté bien o mal hacerlo, sé que no están ahí las herramientas reales para resolver los problemas que tenemos en la sociedad, todas esas discusiones son un conjunto de distractores fantásticos que no van al problema. No debemos permitir que el conjunto de docentes que hoy está concentrado en los cambios se distraiga discutiendo sobre la gobernanza y todos nuestros cambios queden [frenados].

¿Una mayor incidencia del MEC podría ser un error?

No es por ahí el cambio, estoy convencido. No es un tema de ordenar, es construir con cierto grado de participación. Yo de Pablo da Silveira lo único que puedo establecer es su concepción a través de los artículos que él escribe y de sus libros, no lo conozco personalmente. Los formatos que se le quiera dar a la gobernanza global de la educación y la presencia del MEC no están exentos de las concepciones de quienes ocupen los cargos, y creo que eso es lo que hay que temer: ¿cuál es la concepción que está detrás?, ¿cuál es el rol del Estado? Hoy no lo sabemos, porque tenemos cuatro titulares; seguramente cuando se presenten los artículos de la ley de urgente consideración tendremos algo más preciso, tenemos que esperar.

Agosto. El Ineed presentó el Informe sobre el estado de la educación en Uruguay 2017-2018 y Netto cuestionó “ausencias y fragmentaciones”. A fines de noviembre renunció al consejo directivo Pablo Cayota, alegando intromisión de parte de la ANEP.

Fuiste bastante crítico con el Ineed, particularmente con el último informe. ¿Qué cambios creés que tiene que haber en el Ineed para que no se repitan estos errores?

El Ineed debe tener autonomía y capacidad de producir análisis ricos, profundos y críticos; si hay un órgano específico, con equipos de especialistas, el informe debería ser así. Yo observé que el informe no refleja el estado de situación de la educación. El Ineed simplemente no puede ser una plataforma para que determinadas personas con determinadas concepciones utilicen y organicen la información para expresar lo que quieran y no usen toda la información.

“Con el Ineed tenemos toda una historia de varios directores que fueron cambiando y me cobran a mí la cuota de que tengo algo que ver, y la verdad es que no”

¿No usaron toda la información intencionalmente?

No digo eso, lo que digo es que para aportar al país hay que usar todo. Está bien que el Ineed genere recomendaciones a la ANEP y que se tomen, o si no se toman, que estemos obligados a fundamentar muy bien por qué no, pero tienen que generar algo. Con el Ineed tenemos toda una historia de varios directores que fueron cambiando y me cobran a mí la cuota de que tengo algo que ver, y la verdad es que no. Cada uno es adulto y profesional, y si está convencido de lo que hace, está bien. Es muy fácil tirar responsabilidad sobre otro cuando las decisiones las toman las personas que no son forzadas a hacerlo; no existe eso en Uruguay de presionar. Teníamos una situación en 2005 y todos los indicadores cambiaron a 2019; nos falta mucho, pero hay que mirar toda la película para ser crítico.

Abril. Celsa Puente renuncia al cargo de directora general de Secundaria y es la segunda vez que renuncian a este cargo: en 2014 también dimitió Juan Pedro Tinetto

La renuncia de Celsa Puente generó polémica. Se dijo que fue por extender su licencia sin autorización, pero ella alega diferencias con el Codicen.

Creo que es algo superado. Lamentablemente en mi proceso en Secundaria tuvimos que cambiar dos directores generales; el caso de Tinetto fue por un tema vinculado a la descentralización y al trabajo basado en proyectos, y el caso de Puente fue un tema vinculado a que las normas que establecemos son válidas para todos, incluyendo las jerarquías. Además, hubo otros problemas más allá de ese puntual de la licencia, que tienen que ver con centrar la atención en los jóvenes, realmente volcar toda la energía hacia encontrar instrumentos que permitan revertir la situación de los jóvenes.

¿Decís que Puente no estaba en esa línea?

Es una etapa superada. Una cosa es el discurso y otra cosa son las acciones, nosotros acá evaluamos mucho las acciones y por eso tomamos decisiones. El interés central para nosotros ha estado en los jóvenes y no en la gestión que cada uno de nosotros pueda hacer en nombre de ellos, eso es importante y fue lo que llevó a tomar esa decisión, es así.

2015: Agosto. El presidente Tabaré Vázquez decreta por un mes la esencialidad en la educación para frenar las protestas de los docentes por mejores condiciones de enseñanza, en el marco de la discusión presupuestal.

Un punto complicado fue la declaración de esencialidad de la educación. ¿Cómo lo viviste en ese momento y qué opinás del desenlace que tuvo?

Logramos salir de ese tema, ahí tuvimos actividad con el ministro de Trabajo [y Seguridad Social], Ernesto Murro, fuimos los encargados de llevar adelante la salida de esa situación. Fue muy complejo y fue muy sorpresivo también. Logramos sortear algo que realmente fue difícil.

¿Fue un error de Vázquez?

Pienso que no son las condiciones en las cuales podemos hacer avanzar un sistema, no es por ese camino. Los docentes que están preocupados por cómo contribuyen a la sociedad son también muy autónomos, son muy respetuosos de lo que hacen y son muy celosos de la manera en que se manejan. Decisiones de esa magnitud llevaron a un estado de tensión y terminamos no contando con el capital docente, que es absolutamente fundamental. Seguramente fue una decisión del momento, dada una coyuntura, y se logró entender que era necesario salir de esa situación, había que salir de ahí.

¿Cómo evaluás tu relación con los sindicatos?

Creo que es relativamente buena, aunque hemos tenido a lo largo de este tiempo, con algunos sindicatos en particular, muchas diferencias. Eso no quiere decir que la presencia de los sindicatos haya entorpecido los procesos en los cuales tenía que avanzar la administración. Las tensiones van a estar dadas porque hay defensas de intereses que a veces son encontrados, pero siempre se buscó el bien común, dialogando; nunca se tomaron decisiones que debilitaran a la sociedad por no tener una dificultad con un sindicato.

“Cuando se dice que los sindicatos mandan, nunca logran especificar qué elementos objetivos manejan para poder expresarse de esa manera, es una frase hecha”

El gobierno entrante ha repetido durante la campaña que los sindicatos no mandan en la educación.

Ese es el discurso que hemos escuchado durante muchos años, y no tiene nada que ver con la realidad: los sindicatos no mandan, lo que pasa es que hay situaciones que hay que resolver y manejarlas, es parte de la gestión. Cuando se dice que los sindicatos mandan nunca logran especificar qué elementos objetivos manejan para poder expresarse de esa manera, es una frase hecha.

Octubre-noviembre. Juan Pedro Mir, renuncia a su cargo de director nacional de Educación, tras afirmar en un acto del Frente Líber Seregni (Frente Amplio) que no estaban dadas las condiciones políticas para cambiar el ADN de la educación. Semanas después, Fernando Filgueira renuncia a la subsecretaría del MEC alegando diferencias con el Codicen.

Se dijo que las renuncias de Mir y Filgueira estuvieron relacionadas a desacuerdos contigo y el Codicen.

Eso no fue así, hay un relato que se hizo de esas situaciones que nada tuvo que ver con la realidad. Nosotros nos reunimos una vez por semana, o dos, y ahí se podían plantear las distintas miradas y visiones, la idea es conformar un equipo. Ahora, si alguien no plantea nada en los ámbitos donde tenemos que articular y después plantea cosas fuera, como lo hizo Mir, es complicado... ¿Con qué intencionalidad lo hace? lo desconozco.

Ellos se fueron y formaron Eduy21. ¿Qué opinás de sus propuestas?

Todos los actores que quieran poner la educación en la agenda social, bienvenidos sean, pero es distinto a asumir una responsabilidad política en el marco de un gobierno. A mí el gobierno me entregó una responsabilidad política y tengo que trabajar mucho para defender eso en lo que creo, desde mi lugar, desde adentro.

“Trasladar los problemas sociales y de práctica educativa a un problema de gobernanza, como el que plantea Eduy21, es distraer el foco de lo que importa, y eso es un error”

¿Estás de acuerdo con alguna de las propuestas que impulsan?

Hasta que ellos presentaron el Libro Abierto, a fines de 2018, sólo discutieron ideas. Yo creo que trasladar los problemas sociales y de práctica educativa –que hoy están siendo cercados por este trabajo territorial– a un problema de gobernanza, como el que plantea Eduy21, es distraer el foco de lo que importa, y eso es un error. Si los problemas de verdad estuvieron vinculados con cómo se estructura el Codicen, sería algo facilísimo de solucionar. Me parece que cada uno tiene el derecho de organizar la administración como lo entienda pertinente, pero lo que no se puede es depositar en eso las respuestas al problema de la educación, porque claramente no están ahí. Acá sabemos cuáles son los problemas, y acercarse a ellos sería un signo de madurez de parte de quien tome la rienda.

2014. Tabaré Vázquez promete en campaña electoral cambiar el ADN de la educación.

El Frente Amplio ganó las elecciones diciendo que iba a cambiar el ADN de la educación, ¿se cambió?

Teníamos una educación que era para ciertos sectores de la sociedad y hoy es para todos, incluimos en la educación media a sectores de la sociedad que se criaron en un ambiente sin expectativas de acceder a ciertos niveles educativos, está universalizada la educación rural: son cambios estructurales muy fuertes. La educación ya no es un elemento reactivo, sino que es propositivo de construcción de políticas con otros para poder allanar las dificultades sociales y educativas, eso también es un cambio estructural muy importante. El rol del docente como un constructor de la micropolítica también lo es, al igual que el proceso de descentralización. Acá hubo un proceso enorme de cambio muy significativo.

2012: Octubre. Netto asume la presidencia del Codicen

¿Cómo fue el inicio de este proceso cuando llegaste al Codicen?

Cuando empezamos nos preguntamos cómo lograr dar vuelta una situación compleja. No había espacio para que todo el mundo estudiara, ni siquiera había una concepción de que todo el mundo debía estudiar, y la sociedad no tenía los medios para abordar los costos de continuar en el sistema educativo. Eran cosas complicadas y nos pusimos a trabajar en eso.

¿Lograron resolverlo?

En infraestructura logramos que en todo el país haya un lugar físico para que todos avancen en la educación media, eso está resuelto, salvo por algunas orientaciones de bachillerato en alguna localidad en las que no tenemos docentes. También insistimos en centros educativos más pequeños y centrados en los barrios.

Se había construido una cultura de que ciertos sectores no iban a tener acceso. Trabajar sobre eso es un desafío enorme, hay que ponerlo en las expectativas [del estudiante] para que de pequeño sepa que va a ir a un centro de educación media.

En cuanto a la descentralización también avanzamos: generamos los campus de UTU en el interior, avanzamos en la conformación de las inspecciones coordinadoras regionales de Secundaria y logramos que los inspectores generales de Primaria pasen 18 días en el interior del país. Eso nos permitió generar las comisiones descentralizadas de ANEP, con autoridades reales a nivel local. Hemos avanzado en todos esos órdenes.

Nuevas pedagogías y educación emocional

A nivel pedagógico Netto resaltó el “nuevo formato de la modalidad basada en proyectos con una metodología de resolución de problemas que permite vincularse con el conocimiento desde otros lugar, genera una actitud ciudadana diferente, y se empieza a ver lo importante que es trabajar con otros”. También comentó el avance en educación emocional, aunque reconoció, en una entrevista con Búsqueda, que este era uno de los mayores problemas de los jóvenes. Según Netto la falta de afecto se tiene que “trabajar mucho en territorio con políticas interinstitucionales, hay que llegar a un acompañamiento más fuerte”. Señaló que la clase es “un lugar de desarrollo humano, donde está la capacidad de acercarse a cada una de las partes”. De todas formas, aclaró que “no es responsabilidad de la educación suplir un problema que es social y que hay que trabajar fuertemente. La educación incide mucho, pero no resuelve todo”.

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