En todos los grupos de personas hay un denominador común: todos respiramos, sea por la nariz o con un respirador artificial; todos movemos una parte del cuerpo, sea un ojo o un brazo. Encontrar ese punto en común y resaltarlo mediante la danza es parte esencial de la tarea de los instructores de DanceAbility. El método fue creado en 1987 por Alito Alessi, un bailarín estadounidense de danza contemporánea que, cansado de sentir que sólo unos pocos podían bailar, decidió impulsar un movimiento que uniera en la misma clase de danza a todos, independientemente de las condiciones físicas, intelectuales, de la pertenencia cultural o de los conocimientos previos. Hoy en día hay 600 instructores de DanceAbility habilitados para trabajar en 45 países; la sede del movimiento para Latinoamérica está en Uruguay, por eso la última capacitación, en la que participaron 20 personas, se hizo en febrero en Montevideo.

La argentina Marina Gubbay es una de las primeras maestras en DanceAbility de la región y está en Uruguay colaborando con Alessi en la formación de los futuros maestros. En diálogo con la diaria, la bailarina destacó que el método logra que todos se sientan incluidos en el espacio. “El método que creó Alito es maravilloso, nos enseña cómo trabajar en la clase de danza con lo que hay. La metodología nos da herramientas para encontrar ese denominador común y así no aislar a nadie, para que cada uno pueda desarrollar sus propias posibilidades creativas y nadie quede por fuera”, aseguró.

La idea de las clases de DanceAbility es que pueda participar todo el que quiera. Según relata la docente, concurren personas ciegas, sordas, en silla de ruedas, con problemas cardíacos, con problemas motrices, gente que, aparentemente, no responde al mundo del afuera: “Cada uno va a poder trabajar con lo que trae a la clase y aportar al grupo, por eso se insiste en el trabajo de forma colaborativa”. Por otra parte, el público al que apuntan las formaciones es también muy variado: “En esta edición en Montevideo tenemos todos los perfiles: gente con y sin discapacidad, maestros de aula, gente que está trabajando en educación física, en psicomotricidad, en psicología, en comunicación. En resumen, todo aquel que quiera contar con estas herramientas para lo que haga en su vida”.

Método premiado

Alessi se ausentó unos días del curso porque DanceAbility recibió el premio Zero Project en la categoría vida independiente y participación política. El galardón es entregado por la fundación austríaca Essl, que se encarga de encontrar y compartir prácticas y políticas innovadoras que ayudan a mejorar las vidas de las personas con discapacidades. Con la financiación del premio buscarán ampliar el curso a un tercer nivel de certificación para que los maestros de maestros puedan enseñar el curso de certificación de cuatro semanas y admitir una mayor replicación. Esta nueva fase comenzará en cuatro países: Uruguay, Estados Unidos, Alemania y Austria.

Según su página web, el método DanceAbility tiene objetivos muy claros, que son los que subrayó Gubbay: “La misión de DanceAbility es disolver las barreras, conectar personas con y sin discapacidades a través de la danza y el movimiento. Esta misión se logra por medio de clases, cursos, eventos para adultos, niños, artistas, entrenamientos para maestros, y el material educacional para todos aquellos maestros que quieran trabajar en lo que podríamos llamar una danza inclusiva”.

DanceAbility se basa en cuatro pilares básicos: sensación, relación, tiempo y diseño; que es lo mismo que decir: con uno mismo, con el otro, con la comunidad y con la naturaleza. Gubbay señaló que “si se siguen todos los pasos del método, se van dando todos los elementos para que el docente encuentre la manera de trabajar con ese grupo aparentemente heterogéneo”. En este sentido, agregó: “No se etiqueta a nadie y siempre se respetan los tiempos de cada uno; si alguien quiere estar afuera, puede hacerlo. Es un lugar de encuentro para estar todos juntos en el movimiento; al seguir los pasos usualmente se logra que todos formen parte”. La rutina de las clases son similares a las de danza contemporánea: hay una bienvenida, un calentamiento y una serie de ejercicios con distintas consignas, que invitan a expresarse con el cuerpo.

Para Gubbay, que desde hace mucho tiempo impulsa el método en Argentina, el trabajo es necesario y es necesario que se conozca más: “Son clases prácticas en las que todos podemos estar juntos dentro del campo de la danza. No es terapia, no es rehabilitación; es una manera de educarnos todos para un mundo más libre. El método tiene beneficios enormes para cada uno de nosotros, pero no queremos cambiar a nadie, trabajamos con lo que hay en ese momento”. Además, desde una perspectiva personal, destacó: “Trabajar hacia un futuro de inclusión es lo más lindo. Pensar que podemos estar todos juntos, aunque sea en una clase de danza, me parece que es lo mejor: te vuelve el aire al cuerpo”.

Contacto | El Centro Latinoamericano de DanceAbility está en Uruguay y trabaja en conjunto con la escuela Roosevelt. Los cogestores son Lucía Bidegain y Martín Recto. El correo electrónico para contactarse con ellos es hola@danceability.com.