En primer lugar, Milagro en la escuela apunta a “rescatar del olvido y desempolvar la obra educativa” del maestro y pedagogo Jesús Aldo Sosa, más conocido como Jesualdo. Así lo explica la autora del libro, la maestra y psicóloga Elizabeth Ponce de León, quien en el marco de su doctorado en Ciencias de la Educación en la Universidad de Buenos Aires investigó la experiencia pedagógica de Sosa en la escuela rural de Canteras de Riachuelo, en el departamento de Colonia, donde se instaló hace 91 años. Ponce de León sostiene que se trata de uno de los más “prolíficos y fecundos” autores de la pedagogía latinoamericana, que también fue multifacético, ya que además fue fue “poeta, literato, novelista, cronista de viajes e investigador”. La docente recordó que su primer contacto con la obra del pedagogo se produjo cuando una profesora suya en magisterio leyó un fragmento de Vida de un maestro, uno de los textos más conocidos de Sosa, pero no el único. Según explicó Ponce de León, se trata de una novela autobiográfica en la que narra su experiencia pedagógica, y recordó que a ella le interesaba especialmente el tema de “la ruralidad y su contexto”; de hecho, su primer trabajo como maestra fue en la escuela rural de Cuchillas de Rocha, en la localidad de Sauce.

Sin embargo, su contacto más directo con la obra y el legado de Sosa fue varios años después, luego de haber ganado un concurso en el Centro Regional de Profesores de Colonia, circunstancia que la llevó a radicarse en el lugar. Allí, hace seis años, tomó contacto con la directora de la escuela 56 del departamento, donde Sosa trabajó y que ahora lleva su nombre, y quedó sorprendida por la admiración que tenía por la obra del maestro. Además, la directora la puso en contacto con familiares directos de Sosa –fallecido en 1982– y con ex estudiantes, y le facilitó el libro diario de la escuela, el copiador de notas y el libro anual de clases. Como entendía que el pensamiento de Sosa no estaba lo suficientemente valorado en la historia de la educación uruguaya y latinoamericana, se decidió a encaminar su tesis de doctorado para ese lado.

Ponce de León identifica tres etapas importantes en la trayectoria de Jesualdo: la primera transcurre desde 1928 hasta 1935, cuando desarrolló su experiencia pedagógica en la escuela de Canteras de Riachuelo; la segunda se extiende luego de ser destituido por la dictadura de Gabriel Terra, entre 1945 y 1952, cuando, ya lejos de la escuela, el pedagogo produjo mucha literatura, por ejemplo, 17 educadores de América, en el que hace una “denuncia social” de lo que había vivido hasta entonces; finalmente, la docente marcó la etapa comprendida entre 1952 y 1974, de la que datan “obras con un peso imponente”, como Conocí China en otoño, Mi viaje a la URSS o Vigencia del pensamiento de Lenin en la educación, un texto inédito que al menos hasta hace unos meses estaba bajo custodia de la familia del educador. Según aclaró, en su investigación, se detuvo en la primera etapa y, en vez de profundizar en la teorización de Sosa sobre la noción de “expresión creadora”, de lo que hay estudios precedentes, prefirió indagar en el vínculo, en el trabajo del pedagogo, entre esa noción y las de educación y trabajo. Además de consultar material bibliográfico, Ponce de León entrevistó a varios testigos directos de aquel momento, entre ellos dos ex alumnas y familiares (algunos de los cuales fallecieron posteriormente).

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Educación y trabajo

“La escuela se vuelve un centro social y Jesualdo se compromete mucho con los obreros, que eran los padres de sus alumnos, y con toda la comunidad”, señaló la docente para explicar su encuadre. En suma, dijo que el vínculo entre educación y trabajo “es un tema candente en la pedagogía”, que además la convoca desde su propia historia de vida, ya que fue “testigo de las penas y las alegrías que trae el mundo del trabajo”, tanto a nivel personal como de personas conocidas y pacientes. Según consideró, “el trabajo es estructurante de la vida”, le “da sentido” y “la organiza”, además de darles “dignidad” a las personas.

Contó que tuvo acceso a una autobiografía denominada Noticia biográfica de Jesualdo, escrita por él en 1981, lo que le facilitó la tarea de darle seguimiento a su trayectoria personal y laboral. La docente resumió que para Sosa “la educación es un acto de humanización por excelencia”, y que planteó que “el hombre se vuelve ser humano en la medida en que está en contacto con los otros”. En suma, contó que analizaba que “hasta ese momento la educación tendía a la despersonalización y deshumanizaba, en tanto no le devuelve al hombre su verdadero sentido, que es la dignidad humana”.

Por otro lado, señaló que Jesualdo hablaba del deber ser del trabajo como “fuente de goce y creación”. “Dice que en el trabajo el hombre es reconocido por sus realizaciones, pero no por el proceso que lo lleva al producto de su realización”, añadió. Según explicó Ponce de León, pese a que en esta primera etapa Jesualdo se decía simpatizante del batllismo en el Partido Colorado, estaba “muy influido” por la pedagogía y el concepto de educación y trabajo soviéticos, lo que luego derivó en su adhesión al Partido Comunista. En ese sentido, Sosa concebía el trabajo “como un acto que debe ser creativo por excelencia; el hombre por medio del trabajo debe gozar y crear, pero no puede hacerlo porque no se le reconoce el proceso-producto de la realización que conlleva la actividad laboral. Se le da el reconocimiento mediante el salario, pero eso no alcanza”, destacó Ponce de León, quien resumió: “Jesualdo rescata la concepción de la educación ligada al trabajo y conectada a la creación”.

Vigencia

Ponce de León señaló que en un contexto en el que 60% de los jóvenes menores de 23 años no culmina la educación media en Uruguay, y uno de cada tres termina ciclo básico en tiempo y forma, la obra de Sosa es de suma utilidad para pensar la educación del futuro y, a su vez, de cara al desarrollo del país. Según entendió, el vínculo del sistema educativo con el mundo del trabajo debe ser mayor que el que existe en la actualidad, ya que “educación y trabajo se encuentran e inciden” entre sí. Además, señaló que el mundo del trabajo actual presenta algunos desafíos que pueden observarse directamente, como la sustitución del trabajo humano por el de máquinas, algo que debe ser tenido en cuenta a la hora de pensar “cómo capacitar a los jóvenes” para su inserción laboral. En este sentido, la investigadora entendió que es necesario rescatar la figura de Jesualdo como “maestro comprometido hasta el tuétano con el mundo del trabajo”. “Trata de transmitir el trabajo como acción que dignifica la esencia del ser humano, que lo vuelve digno”, relató la docente.

En suma, destacó el compromiso del maestro con sus estudiantes y que siempre atendió “los temas ocasionales y circunstanciales que ocurrían en el aula”. Según contó, en un momento los niños encontraron cenizas sobre unas plantas de la escuela y no sabían de qué se trataba, por lo que la respuesta de Sosa fue: “Vamos a averiguar”. Utilizando el telégrafo, la herramienta para cotejar y buscar información de la época, encontró que provenían de un volcán de Chile, por lo que los niños empezaron a indagar sobre los volcanes y su actividad, y relacionaron el tema con otras asignaturas. “Llega un momento en el que Jesualdo los deja y acompaña el trabajo de los niños. Respeta su deseo de aprendizaje, lo que hoy en psicología del aprendizaje llamamos ‘motivación’. Jesualdo guía y orienta, pero deja que el otro sea el que aprende por sí mismo”, concluyó.

Milagro en la escuela. Educación, creación y trabajo en Jesualdo Sosa. De Elizabeth Ponce de León. 2019. 360 páginas.

En sociedad

Milagro en la escuela se presentará el jueves a las 19.00 en la sede de la Universidad de la Empresa de Colonia del Sacramento, donde Ponce de León también trabaja, además de su actividad en el Consejo de Formación en Educación (CFE). La autora señaló que le interesa especialmente que el lanzamiento se lleve a cabo en esa ciudad, ya que, pese a que queda a 15 kilómetros de Canteras de Riachuelo, sus estudiantes –muchos oriundos del pueblo– y la gente de Colonia en general “no saben quién fue Jesualdo Sosa”. Al respecto, lamentó que no haya textos del maestro en la bibliografía de los programas de Pedagogía 1 y 2 del plan de estudios 2008 del CFE, y que sólo uno de sus textos figure en la bibliografía complementaria.