Cómo generan los docentes climas de clase positivos en liceos con condiciones de convivencia desfavorables, la enseñanza de la lectura en primer año de educación primaria y la evaluación formativa en matemática en primer año de educación media son algunos de los 11 proyectos de investigación que financió el Fondo Sectorial de Educación en 2015 y que el lunes presentaron sus resultados. “Son investigaciones muy buenas, de calidad, con un buen proceso y buenos resultados”, afirmó a la diaria Alex Mazzei, presidenta del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed), uno de los organizadores del fondo. “Ahora de lo que se trata es de ponerlas en marcha. Vamos a tener muchas investigaciones en la sociedad civil para poder nutrirnos y entender mejor la problemática del sistema educativo, porque la percepción del investigador viene desde el aula”, destacó.

La Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) y el Ineed decidieron hace cuatro años gestionar una modalidad del Fondo Sectorial de Educación: “Investigación desde la perspectiva de los educadores sobre sus prácticas educativas”. En la presentación de los resultados de los proyectos, las autoridades de estas instituciones coincidieron en que el objetivo estaba puesto en impulsar la investigación en un sector que tenía una producción insuficiente pero una gran necesidad de llevarla a cabo. De hecho, Mazzei destacó que en la primera convocatoria se presentaron más de 600 candidatos.

En ese momento también notaron que a los educadores se les presentaban pocas oportunidades de formarse para la investigación, y más aun de llevarla a cabo. “Dada la poca formación en investigación que tenemos los docentes, decidimos que esto fuera una instancia de tiempo largo que incluya formación, por eso los equipos empezaron con el trabajo de su marco teórico a cargo del Claeh [Centro Latinoamericano de Economía Humana], que trabajó sobre este tema después de ganar un llamado. Luego siguieron trabajando, dándoles más forma a sus propias ideas, que pasaron a ser proyectos de investigación; en la segunda etapa se contrataron tutores por concurso que fueron acompañando este proceso de pasar la primera idea a una investigación desde el aula”, relató Mazzei.

Las líneas de investigación fueron seleccionadas por el comité académico del fondo y son cuatro: prácticas docentes de enseñanza y evaluación en el aula; gestión de centros educativos; formación, carrera y desarrollo profesional docente; y educación y comunidad. Al respecto, la presidenta del Ineed comentó: “Nos parecía que eran relevantes porque había menos investigaciones en plaza sobre estos temas. No fue librado a la imaginación de los investigadores, como ocurre en las universidades, sino que lo acotamos a aquellas necesidades que tenía el sistema educativo”.

Las investigaciones se desarrollaron en todas las líneas; a las ya mencionadas se suman otras sobre el trabajo con personas con discapacidad motriz, la desvinculación estudiantil, la enseñanza de la matemática en el liceo, la implementación del aprendizaje basado en proyectos, y la enseñanza de la lectura y escritura en la escuela. Además, otras tantas se centraron en prácticas, como la que trabajó sobre experimentos mediados por tecnologías de la información y la comunicación en ciencias, alternativas a la repetición, y en la enseñanza fronteriza.

Un debe

Por su parte, Rosita Angelo, directora de Educación del MEC, destacó que este tipo de iniciativas viene a subsanar la falta de investigación que tiene el país en materia de educación, “más allá de que en el último quinquenio ha habido esfuerzos por generar espacios de investigación”. “De hecho, este no es el único fondo de investigación en educación, sino que hay también uno con el Consejo de Formación en Educación [CFE], pero, evidentemente, Uruguay tiene un debe en investigación, es prioritario avanzar hacia una formación de carácter universitario”, agregó.

La jerarca subrayó que este “es un paso intermedio que permite a grupos de docentes con intereses y temáticas definidas investigar y recibir la formación. Al mismo tiempo, se complementa con espacios para poder mostrar los resultados, porque la investigación tiene que tener un espacio obligatorio de socialización”.

Según Angelo, este fondo sectorial aportó elementos “muy virtuosos”, como “brindar una metodología de investigación, un marco de trabajo y un capital de articulación con otros investigadores”. Sobre este último punto, afirmó que en Uruguay se desarrollaba la metodología de investigación-acción en solitario, pero “al investigar un tema es central poder conformar equipos de investigación, porque la labor cotidiana en clase y las demandas institucionales pueden llevar a una debilidad de la investigación si se hace en solitario”. Comentó que “en algunos casos esta práctica está muy institucionalizada, como en la Universidad de la República, y empieza a estarlo en el CFE”.

Foto del artículo ''