Con el objetivo de analizar la convivencia en los centros de educación media, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) llevaron a cabo una investigación que abarcó a 5.995 adolescentes de 95 centros de todo el país, incluyendo liceos públicos y privados y escuelas técnicas. Ayer se presentaron los resultados preliminares de la investigación “Convivencia y discriminación en educación media”, que arrojó, entre otros datos, que 89% de los jóvenes ven en su centro un lugar seguro, mientras que por otra parte 48,8% declaró haber pasado por una vivencia de agresión en el último año. En la presentación, la titular del Mides, Marina Arismendi, comentó: “Todo lo que elaboramos es para volcarlo para que los chiquilines y las chiquilinas sean felices, para que el centro de estudios sea el lugar que pueda complementar, compensar y sustituir, en muchos casos, los hogares que tienen determinados problemas”.

Por su parte, el presidente del Consejo Directivo Central de la ANEP, Wilson Netto, dijo que la educación es vista como “un bastión, un lugar donde se discute, se reflexiona y se cuestiona sobre aquellas cosas que como sociedad no nos conforman”, y agregó: “La educación no puede nunca naturalizar espacios de discriminación, nunca puede dejar de promover espacios de convivencia. Trabajos con esta seriedad nos dejan algún elemento de estudio y análisis para poder intervenir, formar y cuestionar acciones que se puedan estar dando en el marco de los centros educativos, porque nuestro rol es asumir y no naturalizar estas dificultades”.

Convivencia

Uno de los elementos que se monitorearon es cómo los estudiantes perciben el rol del adulto cuando hay conflictos en la institución. 42,9% de los jóvenes cree que los adultos intervinieron activamente para frenar el problema, 12,3% opina que no se enteraron, 9,1% que lo ignoraron y 7,2% que no sabía cómo resolverlo, mientras que 26,5% no vio ningún problema entre compañeros y 10,1% no respondió.

Los estudiantes también fueron consultados sobre los temas que se trabajan en el centro. 40,4% opinó que se trabajó sobre igualdad de género, 35,3% sobre prevención de violencia, 29,1% sobre diversidad sexual, 21,1% sobre racismo, 16,1% sobre discapacidad, mientras que 40,4% no cree que se haya trabajado ninguno de estos temas.

Discriminación

56,5% de los estudiantes presenció comentarios negativos o insultos por parte de otros compañeros. Entre los motivos del insulto destacaron el color de piel o pelo (33,9%), por ser gay, lesbiana o bisexual (o alguien pensó que lo era) y por la ascendencia u origen étnico-racial.

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Por su parte, 48,8% de los jóvenes vivenció un episodio de agresión en el último año. Dentro de esta porción, 41,7% destacó la agresión de tipo verbal o emocional, que incluye insultos o amenazas, ignorar o excluir, obligar a hacer cosas, propagar rumores; 16,7% señaló agresiones de tipo físico, que implican empujar, golpear o amenazar con un arma; 12,9% de tipo sexual, que refiere a comentarios o gestos, tocar partes íntimas o hacer algo sexual sin consentimiento; mientras que 12,5% señaló daños a la propiedad privada.

En cuanto a las experiencias de discriminación y violencia, las sufren casi por igual las mujeres y los varones, y tampoco se ven grandes diferencias entre blancos y afros. Las distancias son mayores cuando se observa si las víctimas son uruguayas (48,4%) o extranjeras (60,8%) y su identidad de género, ya que entre los estudiantes trans 76,3% vivenció alguna agresión, aunque los autores aclaran que en este caso los datos no son representativos de toda la población.

Sobre quién ejerce la violencia, 54,5% de los estudiantes que vivieron alguna situación dijo que fue otro estudiante y 4,1% señaló a profesores, adscriptos y directores. Acerca de cómo sobrellevar este tema, 16,9% aseguró que lo habla con alguien y, entre esos confidentes, 19,8% son otros compañeros.

Valoraciones

El estudio incluyó una parte de corte cualitativo. Entre las afirmaciones que recoge sobre la mirada adolescente, señalan que la convivencia está problematizada y que los vínculos son un tema importante para trabajar. Además, en su discurso los distintos tipos de discriminación aparecen como algo negativo. Mientras tanto, entre los adultos se encontraron dos discursos: el principal de carácter positivo, en el que no se ven mayores inconvenientes, y hay otro secundario, que relaciona a la convivencia con elementos del centro. En cuanto a la discriminación, la mirada adulta la reconoce como problema de convivencia, pero no el principal.

Entre las buenas prácticas que se detectan como oportunidades de mejora, el estudio señala las actividades culturales, deportivas y recreativas; los equipos interdisciplinarios y referentes sensibilizados y formados; las iniciativas internas de sensibilización, planteamiento de problemas y soluciones; y el desarrollo de talleres y otras instancias de intercambio entre los actores del centro.