Como parte de su formación, los estudiantes de profesorado tienen clases de práctica, en las que trabajan con el docente de Didáctica y el docente adscriptor en instancias presenciales con adolescentes: ellos dan la clase y luego reflexionan sobre cómo creen que les fue. Un proyecto ideado en el Instituto de Formación Docente (IFD) de San José, financiado por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), propone innovar en esta clásica práctica utilizando la tecnología 360º. El proyecto busca “mejorar las trayectorias estudiantiles de quienes estudian la carrera de profesorado. Para eso propone la filmación de clases en los liceos y escuelas técnicas, con tecnología 360°, para luego tomar secciones de dichas clases y analizarlas reflexivamente con los estudiantes en las clases de Didáctica”, contó a la diaria Silvia Umpiérrez, directora del IFD de San José y responsable del proyecto.

El equipo está conformado por Umpiérrez, que es doctora en Educación; Paola Bruccoleri, analista programadora; Eugenia Cabrera, pasante en la carrera de Tecnólogo en Informática de la Universidad Tecnológica; y Delma Cabrera Abreu, profesora de Biología que es también magíster en Educación. El proyecto está en la etapa de trabajo de campo; hasta el momento han grabado 13 clases de enseñanza media para generar distintas “unidades fílmicas” que son las que se analizan luego en las clases de Didáctica. Lo hacen con una cámara 360º, que es más pequeña que una GoPro, ellas dejan la cámara y se retiran del salón, por lo que la intervención apenas se nota en la clase.

“La práctica tradicional se hace de forma individual y presencial. Queremos saber si no se puede enriquecer y complementar esa forma de trabajo observando clases filmadas. El programa de formación docente dice que las clases de práctica son individuales, pero creemos que la reflexión colectiva puede aportar mucho. Este proyecto permite hacerlo sin tener una fuerte interferencia en el grupo, porque en una clase de educación media a la que entran cinco o seis practicantes se genera distorsión”, destacó Umpiérrez. Otra ventaja del análisis de las clases filmadas es que se observan instancias que “no son un modelo de clase de concurso; es lo que pasa todos los días en el aula, no hay nada especial y a su vez vemos cosas fantásticas”, señaló.

Umpiérrez aseguró que este análisis “facilita el acceso de los estudiantes a las actividades prácticas de la carrera y propone formas innovadoras de reflexionar sobre la didáctica, es algo en grupo, interdisciplinario, asincrónico y virtual”. Otro problema que se podría solucionar con el análisis de las clases filmadas es “la falta de formadores”: “Cuando no conseguís profesor de Didáctica, porque a veces se demora en cubrir las vacantes o el estudiante no consigue profesor adscriptor, esta puede ser la alternativa. Si el proyecto da buenos resultados, puede subsanar esa falta de profesores hasta que tomen su puesto”, agregó.

Silvia Umpiérrez. Foto: Ernesto Ryan.
Silvia Umpiérrez. Foto: Ernesto Ryan.

Guías

Más allá de grabar, editar y presentar las unidades fílmicas, las investigadoras armaron distintas guías de clase para que el profesor de Didáctica pueda utilizarlas para orientar la actividad de análisis. “Los estudiantes con esa planilla van haciendo la reflexión sobre lo que ven. Lo que más importa es lograr la reflexión, porque sabemos que si se da hay aprendizaje”, apuntó Umpiérrez.

Por el momento elaboraron varias guías con distintos focos. Una de ellas se centra en los trabajos en grupo: “Proponemos reflexionar sobre cómo se comunica la consigna, cómo se les dice a los estudiantes que se organicen para ese trabajo, cómo se va trabajando con cada uno de los grupos, cómo se componen y cómo el profesor propone la consigna”, entre otros temas, puntualizó Umpiérrez.

Otro foco en el que han trabajado es la toma de decisiones. “La teoría dice que hay dos tipos de decisiones: las macro, que son las que el profesor toma porque las planificó, y las micro, que surgen por un emergente, algo que pasó y el profesor tiene que resolver en ese momento. Proponemos que se analicen decisiones que aparecen en la unidad fílmica y responder si estaba o no planificada, si se podría haber tomado otro camino o si ese es el que ellos hubieran elegido”, comentó la investigadora. También proponen analizar los incidentes críticos: “Algo que sucede y genera una disrupción en el ritmo del aula. Sugerimos cuestionar por qué pasó esto, qué pasó antes y cómo se resolvió”.

Las guías también son una herramienta que permite desarrollar lo multidisciplinar. “Actualmente muy pocos profesores de Didáctica trabajan con otros colegas de otras asignaturas. Ahora le podemos proponer al estudiante que siga la clase con esa guía, independientemente de la asignatura que esté estudiando”, destacó Umpiérrez. Según comentó, hay una “discusión en las ciencias de la educación sobre si las didácticas son específicas a las disciplinas, y nosotras proponemos aportar a ese debate: un estudiante de Inglés puede analizar cómo un profesor de Biología resolvió determinada situación, se puede poner eso en tensión”, agregó. Además, destacó que “si en la formación interactúan con profesores de otras disciplinas, cuando vayan a ejercer profesionalmente en un centro ya habrán tenido un acercamiento previo a la multidisciplina. Se está generando cultura de trabajo que enriquece al profesor”.