La Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), en particular la Dirección Sectorial de Integración Educativa del Consejo Directivo Central (Codicen), presentó este miércoles los resultados de la aplicación del Sistema de Protección de Trayectorias Protegidas, que comenzó a diseñarse en 2015. La política apuesta a hacer un seguimiento de cada una de las cohortes que egresan de primaria, generar políticas de enlace con los estudiantes y las familias para que todos tengan una opción educativa para cursar, crear equipos de referentes en los centros educativos para acompañar a los estudiantes, identificar las situaciones de riesgo educativo e intervenir para lograr que los estudiantes sigan en el sistema. La primera línea de trabajo que ha desarrollado el sistema fue el seguimiento de cohortes, que comenzó con los que egresaron de la escuela en 2015, generando acciones para la preinscripción de esos niños en las ofertas de educación media básica. Pero desde mayo de este año se comenzó a aplicar el “módulo asistencia” del sistema, que permite seleccionar estudiantes que el centro educativo entiende que requieren seguimiento, y si un estudiante falta tres días seguidos genera una alerta.

Este módulo se aplica en 250 liceos y 174 escuelas técnicas de UTU, por lo que ya se considera que su uso es universal, y en estos cuatro meses generó 94.951 avisos (unos 49.500 en secundaria y unos 45.000 en UTU), de los cuales fue atendido 89,1%. Milton Silveira, coordinador del área de Gestión de Información, aclaró que no todos los avisos implican un riesgo educativo, ya que en muchos casos surgieron por demoras en la justificación de las faltas. La atención de la situación requiere alguna acción del centro educativo. 82% de estos avisos fueron resueltos satisfactoriamente por el equipo de referentes de trayectorias, que en general son los adscriptos, orientadores pedagógicos o, en los casos en los que hay, los psicopedagogos, trabajadores sociales o educadores. 15% de los casos tuvieron que ser elevados al equipo de dirección, para que desde allí se coordine con otras dependencias, y 2,7% de los casos, unos 1.500, tienen actualmente reuniones agendadas. El sistema también permite obtener datos sobre cuáles fueron los motivos por los que faltaron los adolescentes:

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Silvera añadió que en materia de universalización del ingreso a la educación media, el programa alcanzó las metas previstas, de 99% de los egresados inscriptos en alguna oferta educativa. El coordinador del Área de Gestión de Información también mencionó que la matrícula en educación media tiene una tendencia de crecimiento desde el año 2000 e hizo hincapié en que se han acortado las “brechas de asistencia”, es decir, la diferencia de concurrencia a la educación según quintiles de ingreso de los estudiantes (ver gráfica), por lo que concluyó que “la incorporación masiva de estudiantes a la enseñanza media se explica fundamentalmente por la incorporación de gurises de los hogares más pobres”.

Desde abajo

Gustavo de Armas, asesor de Planeamiento Estratégico de la Oficina de Coordinación de Naciones Unidas, fue el encargado de hacer comentarios sobre los resultados de la política de protección de trayectorias. Destacó como señas de identidad del programa los sistemas de información “sofisticada”, el aterrizaje en el territorio de la política y el seguimiento personalizado de los estudiantes, lo que consideró que es “un gesto institucional y un gesto político” de acercamiento del Estado a los estudiantes, a la sociedad y a las familias.

El sociólogo, que se ha dedicado a estudiar la educación, aseguró que el programa genera impacto en términos de continuidad educativa y de promoción de los estudiantes, que se inscriben “en algunos cambios, que se pueden ver en las estadísticas, que ya se iniciaron algunos años atrás”. Apuntó que estos cambios “probablemente no sean del todo satisfactorios dependiendo de las expectativas que cada uno de nosotros legítimamente puede tener, pero marcan una tendencia o una inflexión en algunas variables”.

Por un lado, aseguró que “está fuera de discusión” el acortamiento de las brechas de asistencia, que miden la diferencia de acceso a la educación media entre los estudiantes de hogares más ricos con los más pobres: “Hoy asisten mucho más los adolescentes y jóvenes a la educación media que hace cinco, diez, 15, 20, 35 y 50 años, cuando los que no asistían eran los de los quintiles medios y bajos”. También se refirió a las tasas de egreso de educación media básica y media superior, y comparó que de 2012 a 2017 el porcentaje de estudiantes de 17 y 18 años que culminaron la educación media básica creció de 64% a 72%, mientras que la de jóvenes de 21 y 22 años que terminaron la educación media superior aumentó de 37% a 41%. “Unos dirán que esa magnitud es pequeña”, consideró, pero acotó que lo interesante es lo que revelan los datos desagregados por quintiles de ingreso, señalando que en ambos casos los aumentos se explican por la participación de los quintiles 1, 2 y 3.

Pero De Armas afirmó que más allá de las mejoras en la continuidad y culminación de ciclos, “queda pendiente la discusión respecto de otras dimensiones de transformación del sistema educativo”, haciendo referencia a que Uruguay es el último o penúltimo de los países de América Latina y el Caribe en cuanto a la tasa de egreso de educación media superior, que ronda actualmente el 42%. “Un país como Uruguay, que está 80 o 90 puntos por encima del que está último [de América Latina] en las pruebas PISA, que tiene jóvenes de 15 años que cuando estaban en sexto de escuela, en las pruebas Terce, obtenían los mejores puntajes junto con Chile y Cuba, y que a los 15 años obtienen puntajes por encima del promedio de la región y muchos puntos por encima de países que tienen tasas de culminación de educación media superior a 60% o 70%... ¿Cómo puede ser que tenga 41% o 42% de egreso de la educación media superior?”.

Comentó que desde hace unos años se pregunta si será que “con este indicador no estamos midiendo lo que deberíamos medir” y resumió que este comportamiento no se condice con otros indicadores del país, como PIB per cápita, mortalidad infantil o pobreza. “Tal vez haya que repensar el sistema educativo, principalmente en educación media. Los formatos escolares, el currículum, el régimen académico y, permítanme decirlo, el nivel de exigencia de lo que representa hoy, o debería representar hoy, terminar la educación media superior, versus el nivel de exigencia que representaba y que todavía representa terminar la educación media superior, que fue pensado hace 100 años”, porque, aseguró, “con el material humano que recibe el sistema educativo podría tener tasas de egreso mucho mayores”. Añadió que la transformación y los programas de protección de trayectorias no se oponen: “Necesitamos ambas cosas, porque estos programas pueden tener un éxito enorme, pero van a tener un techo si no logramos transformar lo otro”.