A dos semanas de haber empezado, las clases se suspendieron. Estudiantes y docentes están adaptándose a una nueva forma de aprender y enseñar que implica necesariamente la educación virtual y nuevas herramientas educativas. La dinámica que provocó la emergencia sanitaria decretada a partir del nuevo brote de coronavirus no es novedad para algunos docentes que ya trabajaban en estos escenarios, pero para otros es el primer paso en un mundo de nuevas tecnologías. la diaria hizo una recorrida –virtual– para conversar con maestros y profesores de secundaria y UTU sobre cómo afrontan estos primeros días de una suspensión que, por ahora, durará hasta que terminen las vacaciones de turismo.

Las redes sociales son claves para enfrentar el nuevo escenario. La preocupación general en todos los niveles es no perder el contacto con los estudiantes, en particular con los adolescentes, porque, tal como lo explicó el director de la UTU de Barros Blancos, Alexander Texeira, “se sabe que después de las vacaciones de turismo la matrícula desciende y la gente se tiende a desvincular”. “Esta situación de interrumpir el comienzo de clases nos preocupa muchísimo, nuestro principal objetivo es sostener a los chiquilines”, agregó. 

Para mantener el vínculo activo con las nuevas generaciones no hay mejor forma que las redes sociales; los grupos de Facebook de los centros educativos explotan de dudas y preguntas de familiares y estudiantes, pero también desbordan de respuestas y consejos por parte de planteles docentes muy activos en redes. 

Claudia Lonchar es la directora de la escuela 63, que lleva adelante la metodología ludocreativa; para esta forma de enseñar, el contacto presencial con la comunidad es fundamental, y en este nuevo escenario encontraron en la página de Facebook de la escuela una vía de acceso a la casa de todas las familias. Allí se responden dudas, se suben tutoriales de cómo navegar otras páginas y se proporcionan distintos repartidos con actividades para hacer en familia, como juegos de mesa y recetas.

En la escuela 230 de Puntas de Manga las redes sociales también juegan un rol importante. Según contó su director, Gonzalo Rodríguez, los maestros están trabajando en equipo por grado y suben a la página de Facebook los repartidos para que los niños junto con las familias puedan hacerlos en sus casas, aunque por ahora también pueden retirarlos impresos en la escuela durante el horario que está abierta para la entrega de bandejas con almuerzos. El profesor de Educación Física también subió algunos videos con ejercicios para que los niños puedan mantenerse en movimiento sin salir. “En Facebook es impresionante, todo el mundo está tratando de hacer las actividades, hay buena onda, con mensajes positivos; se podría prever algún disgusto, pero no, todo funciona de la mejor manera”, aseguró.

Carla Varese, la directora de la escuela 89 de Villa Española, comentó que “la página de Facebook tiene un alcance muy importante y sabemos que los padres saben bien cómo usarla, entonces subimos lo mismo que otras plataformas lo subimos a la página de la escuela, para que le llegue a todos”. 

Por otra parte, con los adolescentes, el Whatsapp es el mejor aliado. Texeira destacó que rápidamente se crearon grupos de Whatsapp de cada clase en los que se incluye a los profesores de las distintas materias y se van comentando los trabajos propuestos en las aulas virtuales. El director comentó que el trabajo es más sencillo con los estudiantes que están por terminar el bachillerato: “Son más grandes y son ellos mismos los que piden que se agreguen los profesores para mantenerse al día con las actividades”. Asimismo, en las clases que son talleres y requieren trabajo manual decidieron comenzar por las partes más teóricas, por lo que cambiaron el orden del programa para comenzar con los contenidos que más se adapten a la virtualidad.

Las videollamadas y los mensajes son claves también para la coordinación de los grupos docentes. En la mayoría de los casos el trabajo en equipo se mantiene activo gracias a los contactos virtuales; las reuniones por videoconferencia y los documentos compartidos en línea impulsaron el trabajo de muchos colectivos. 

El aula virtual

Del pizarrón blanco con marcadores se pasó a los libros digitales y las pizarras virtuales. Las plataformas van a ser la base de estas semanas de suspensión, y el entorno virtual de aprendizaje Crea de Plan Ceibal es la herramienta de cabecera recomendada por la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y el Ministerio de Educación y Cultura (MEC).

El titular del MEC, Pablo da Silveira, aseguró el jueves, durante el acto de asunción de Robert Silva en la ANEP, que la suspensión de las clases va a permitir considerar “las inmensas potencialidades y el inmenso impacto educativo de las tecnologías”, y afirmó que probablemente estos días “muchos alumnos, padres y docentes se familiaricen más con las plataformas de Plan Ceibal de lo que lo han hecho hasta ahora, y en ese sentido todos vamos a salir mejorados”. En esta línea también opinó el expresidente de la ANEP Wilson Netto, quien señaló que “seguramente en algunos lugares tuvo carácter incipiente, pero hoy el contexto va a exigir un mayor acercamiento, una mayor formación” sobre los entornos virtuales.

Ayer Da Silveira destacó en su perfil de Twitter el crecimiento de usuarios que hubo estos días en la plataforma Crea: pasó de 15.000 durante la primera semana de clases a 166.850 el miércoles. 

La plataforma educativa permite “gestionar cursos, crear o compartir materiales didácticos” para los estudiantes y trabajar en grupos. Sin embargo, el soporte de la educación uruguaya de estos días tiene ciertas limitaciones, ya que desde su concepción Crea es una plataforma que “complementa la educación presencial con la virtual y facilita de esta forma el desarrollo de propuestas pedagógicas mixtas”. El hecho de que sea un complemento es algo que, según Richard Delgado, coordinador general del espacio Educación y TIC de Secundaria, no se puede obviar.

“Tenemos claro que estas herramientas no sustituyen de ninguna manera a los cursos habituales, sino que simplemente intentan ofrecer una alternativa que a los docentes les permita, utilizando su profesionalidad, mantener el contacto con sus alumnos y desarrollar estrategias para trabajar. Cada docente, desde su perspectiva pedagógica y didáctica, va a resolver la mejor manera de hacerlo”, subrayó Delgado. 

En primaria el uso de la plataforma Crea viene siendo bueno, según concuerdan los directores, aunque señalan algunas dificultades que se presentaron estos primeros días. Para Rodríguez es más sencillo llegar a las familias por medio de Facebook que en Crea: “La plataforma es más complicada: implica que haya conectividad en las casas y que los padres la entiendan, porque por más que los niños muchas veces intuitivamente saben qué hacer, los padres son los que los acompañan, y tienen que entender la plataforma”. 

Para el director, “la dificultad con Crea está en la conectividad de la gente en la casa y en los equipos que cada familia tenga; para la plataforma está bueno que sea una PC, porque un teléfono es una pantalla muy chiquita para las actividades que plantea, y a veces el teléfono es lo que tienen”. 

Por su parte, la directora de la escuela 89 señaló que las maestras están trabajando mucho en la plataforma, pero también “teniendo en cuenta a la gurisada que no puede acceder porque no tiene internet o los dispositivos, colgamos todo en la página de Facebook”. La docente agregó que al principio pensaba que “no iba a ser tan fácil de acceder para las familias, pero sí lo es”, y a pesar de que el martes hubo algunos problemas de conexión por el uso masivo que empezó a darse, durante la semana se logró usar bien. 

Lonchar comentó que en su equipo son conscientes de “que muchos padres y niños no saben entrar a la plataforma y navegar en ella”, y para eso hicieron tutoriales que están colgados en la página de Facebook, de forma que los padres pueden reproducirlos en su casa. 

Tanto en educación primaria como media se están utilizando los recursos tecnológicos ya disponibles en la plataforma Crea como el Matific, la Plataforma Adaptativa de Matemática (PAM) y la Biblioteca País. Por medio de actividades pensadas para el ámbito virtual, los estudiantes están trabajando en algunos módulos de repaso de los contenidos anteriores y ejercitándose con diferentes juegos y dinámicas. Cada alumno puede ingresar con su cédula al sitio y se encontrará con todo el material que sus docentes dispusieron para que trabaje durante estas semanas. En la plataforma los educadores pueden ver quién está participando y hacer devoluciones personalizadas. 

Este trabajo virtual se complementa con algunas tareas creadas por los docentes que comparten con sus estudiantes por medio de redes, como el maestro Juan Spinosa, de la escuela 142, que les propuso a sus niños crear un diario con preguntas guías sobre lo que estaban viviendo día a día y cómo se sentían al respecto.

No todos tienen internet ni ceibalita

A pesar de los avances en la cobertura, son muchos los hogares que no tienen una conexión fija a internet, y este es un problema al que se enfrentan los docentes. En la escuela de Puntas de Manga “podría decirse que la mayoría de los chicos no tiene conexión”, afirmó el director, y comentó que conoce muchas familias de la zona que “cambian mucho el chip del celular porque es barato y les da una serie de ventajas por un lapso de tiempo, y cuando se acaba cambian de chip. Entonces la conectividad depende de los datos que tengan en ese chip nuevo, son muy pocos los que tienen wi-fi”. Lo mismo sucede en las escuelas de Varese y Lonchar: no pueden asegurar que todos sus estudiantes tengan acceso a internet. 

También es compleja la situación de los dispositivos. La suspensión de clase se presentó sobre el inicio del año, cuando muchas familias recién revisan el estado de las computadoras y tablets y las mandan a arreglar. “A eso hay que sumar que las tablets que venían de China tienen trancada la importación, siempre sabemos que hay un porcentaje de dispositivos que no están en uso”, subrayó Rodríguez.

“Cuando los padres se acercan a recibir el almuerzo les contamos que pueden entrar a la plataforma Crea desde cualquier dispositivo, incluyendo un celular, porque muchos no tienen el dispositivo sano. No llegamos a terminar el relevamiento de cuántos chiquilines lo tienen roto, por eso insistimos en que pueden entrar desde cualquier dispositivo”, destacó Lonchar. En esta línea opinó Varese, que señaló como “muy positivo” que los niños se puedan conectar desde cualquier lado, aunque detalló que al ser tan pequeños muchos dependen de que los padres les presten su celular porque no tienen uno propio. 

En educación media la situación es un poco inversa: la cobertura de dispositivos Ceibal es mucho menor que en las escuelas, pero al ser más grandes, los estudiantes ya tienen su propio celular y pueden conectarse cuando ellos quieran. Asimismo, la edad también ayuda a que varios tengan correo electrónico propio y activo, por lo que se habilita otra vía de comunicación.  

¿Cuál es el mayor desafío al que se enfrentan?

Richard Delgado, coordinador general del espacio Educación y TIC de Secundaria | “El desafío es enfrentarnos a un contexto al que no estamos habituados, y en muchos casos no estamos capacitados; la mayoría de nosotros no hemos sido profesores a distancia. Empezamos de cero a trabajar en algo para lo que no nos hemos formado, incluso las formaciones que se proponen para el uso de herramientas digitales siempre las piensan como un modo de completar el trabajo presencial, no son para trabajos a distancia. Hay que empezar a tomar decisiones de contenido, pero también de cómo llevar la relación con los estudiantes”.

Carla Varese, directora de la escuela 89 | “Los maestros están preparados, pero incluso los compañeros que no trabajaban en esto se están apoyando en los que sí lo hacían. En mi escuela se dio una gran cooperación entre docentes, desde un compañero que te manda un tutorial para que puedas ver cómo hacerlo, a audios que se mandan con información. La distancia es un desafío pero estamos trabajando muy unidos para superarlo”.

Alexander Texeira, director de la UTU Barros Blancos | “Enseñar a distancia no es lo mismo que enseñar presencialmente; el docente de aula está acostumbrado a tener al público enfrente, ahora debe salir a buscar al estudiante, y motivar. Frente a esto es fundamental la personalización; no vale la grupalidad en estos contextos, hay que trabajar con las dificultades de cada estudiante para hacer cada actividad, y el apoyo en las actividades asincrónicas es primordial.

A los adolescentes mandarles un correo electrónico con una actividad planteada, por más explicación que tenga, no funciona, es solamente un texto; el chiquilín puede no comprender la consigna, por eso hay que alternar con videos y audios que permitan desarrollar mejor la idea”.

Gonzalo Rodríguez, director de la escuela 230 | “Más allá de la conexión, el desafío es mantener a toda la comunidad junta. Tenemos las puertas abiertas, y eso pasa en varias escuelas donde los colectivos son fuertes y están arraigados. Estos colectivos están super fuertes, con un buen vínculo con la comunidad que asegura que los niños aprendan lo más posible. Estamos enormemente orgullosos de pertenecer al colectivo de la escuela, de ver el compromiso de las compañeras y funcionarios”.

Claudia Lonchar, directora de la escuela 63 | “El desafío más grande es lograr generar un aula donde interactúen de verdad, que puedan verse, hablar; los niños están desesperados por verse y tener contacto. Entre los docentes podemos hacer videollamadas, pero los niños no tienen esa posibilidad, dependen de un adulto que les preste el teléfono, y creo que uno de los desafíos sería aumentar la interacción entre ellos. Pedagógicamente creo que falta un montón de actualización, creo que es una gran puerta a resignificar nuestras prácticas, nos invita a pensar y sentir cosas distintas; hay muchas aristas por descubrir a partir de esta situación”.

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